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martes, 30 de noviembre de 2010

Carta


Estimado Josh: Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, que como verás, la he dividido en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros ocho años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú.

COSAS QUE DESEO CONSERVAR: -La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina. - El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra. - La enorme sonrisa que reflejó tu rostro cuando acepté tu primera invitación para cenar.- La mancha de rimel que dejé en tu almohada la noche de bodas, cuando por fin dormimos juntos. - La promesa de que yo sería la Única que besaría la constelación de pecas de tu pecho. - Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo, en medio de tus carcajadas, durante nuestra luna de miel, mientras subíamos al avión. - Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos y hablando. También me quedaré, si no te molesta, con las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti.

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ: -El silencio. - Aquellos besos obligados que me dabas, cuyo ingrediente principal era la rutina. - El sabor agrio de los insultos y los reproches. - La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío, porque te quedabas hasta tarde navegando en Internet o hablando con tus amigas ocasionales en Facebook. - Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa. - El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono. -Carlos y  Dafne... Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener. Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el automóvil, los muebles, la casa, etc) solo quiero comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso... objetos.

Afectuosamente, Noëlle.



viendo la luz

Este blog va dedicado a mi pareja, al cual pretendo enseñarselo al llegar a un día en concreto. 

 
Para empezar, te contaré una leyenda que me gusta mucho. Ya sabes que tú eres mi eplicpe (L) :

Cuenta una leyenda china la historia de dos amantes que jamás logran reunirse. Se llaman Noche y Día. En las horas mágicas del atardecer y el amanecer los amantes se rozan y están a punto de encontrarse, pero nunca sucede. Dicen que si prestas atención puedes escuchar sus lamentos y ver el cielo teñirse del rojo de su rabia.
La leyenda afirma que los dioses tuvieron a bien concederles algún instante de felicidad y por eso crearon los eclipses, durante los cuales los amantes logran reunirse y hacer el amor. Tú y yo también esperamos nuestro eclipse. Ahora que hemos comprendido que ya nunca volveremos a encontrarnos, que estamos condenados a vivir separados, que somos la noche y el día.


y ahora, una de mis reflexiones:

La vida no siempre nos da los buenos días como esperamos, pero tenemos que ser pacientes y saber que tarde o temprano nos abrirá los brazos con una cordial sonrisa.